Desventaja global del desplome del precio del petróleo

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Cuando el precio del petróleo inició su gran desplome, se asumió ampliamente que los efectos económicos serían positivos. Pero algunos fuimos ligeramente escépticos. Pero, quizá no tan escépticos: analizando todo desde una perspectiva global, se puede presentar un buen caso en el sentido de que el desplome del petróleo está teniendo un impacto distintivamente negativo. ¿Por qué?

Bueno, piense en por qué solíamos creer que las caídas en el precio del petróleo eran expansivas. Reducían la inflación, liberando a los bancos centrales para relajar la política monetaria; pero eso no es un tema relevante en momentos en que la inflación ya está por debajo de la meta casi en todas partes.

Sin embargo, más allá de eso la visión típica era que la caída en el precio del petróleo tendía a redistribuir el ingreso de los agentes con baja propensión marginal al consumo a los agentes con alta propensión marginal al consumo. Por ejemplo, las naciones de Oriente Medio ricas en petróleo y los multimillonarios de Texas, según decía el cuento, estaban sentados sobre enormes montones de riqueza, por lo que era improbable que enfrentaran restricciones de liquidez y podían suavizar (y suavizarían) las fluctuaciones en sus ingresos. Mientras tanto, los beneficios de tener precios de petróleo más bajos se diseminarían ampliamente, incluyendo a muchos consumidores que vivían al día y que probablemente iban a gastar todo ese dinero extra.

Ahora, parte del motivo por el que esta lógica no funciona como solía es que el auge de la fractura hidráulica, o fracking, significa que hay mucho gasto de inversión estrechamente vinculado al precio del petróleo, gasto de inversión que tiene relativamente corta vida entre que inicia y se termina y que, por tanto, caería rápido.

Sin embargo, creo que está pasando algo más: una no linealidad importante en los efectos de las fluctuaciones del petróleo. Una caída de 10 o 20 por ciento en el precio podría operar en la forma convencional, pero una caída de 70 por ciento tiene efectos verdaderamente drásticos sobre los productores; se vuelven más propensos, no menos, a tener limitaciones de liquidez como los consumidores. Arabia Saudita, por ejemplo, se ha visto forzada a instituir severas políticas de austeridad, y compañías defracking altamente endeudadas se están encontrando de cara a crisis en sus estados financieros.

O para decirlo de forma diferente: pequeñas caídas en el precio del petróleo quizá sean expansivas a través de los canales de siempre, pero caídas verdaderamente grandes ponen en movimiento un proceso de desapalancamiento forzado entre los productores que puede ser un lastre significativo para la economía mundial, especialmente cuando todo el mundo desarrollado sigue estando en (o cerca de) una trampa de liquidez.

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