SÓLIDO, EL SECTOR ASEGURADOR EN MÉXICO

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Por su propia naturaleza, México es uno de los países más expuestos a las catástrofes naturales de origen hidrometeorológico y geológico, por lo que la preparación para estos sucesos debería ser inminente. La sociedad, las autoridades y el sector asegurador, como un organismo que promueve la cultura de la prevención, tienen que trabajar arduamente no solo para tomar medidas de atención de emergencias, sino para tener mecanismos de protección para mitigar riesgos y pérdidas en caso de daños.

El objetivo final es que las personas y las familias tengan la tranquilidad y la garantía de poder recuperar parte de su patrimonio en caso de un desastre natural, a través de una herramienta financiera como el seguro.

Hoy más que nunca es necesario continuar impulsando la educación financiera y, en específico, la cultura del seguro. Actualmente, solo ocho millones de personas cuentan con una cobertura de Vida individual; los seguros de Gastos Médicos protegen únicamente a cerca de 10 millones de personas; y uno de cada tres autos circula con el amparo de un seguro.

En el tema de las viviendas, y en el marco de los sismos ocurridos en septiembre, exclusivamente 6.5 por ciento de las casas en el país está asegurado por decisión del propietario, y 20 por ciento lo está porque se encuentran ligadas a un crédito hipotecario.

Ante estas cifras, resulta de vital relevancia impulsar, aun más de lo que hemos venido haciéndolo, la importancia social y financiera del seguro. Debemos crear conciencia sobre cómo contar con una cultura de prevención puede salvar el patrimonio que con tanto trabajo forjamos y sobre la importancia de no dejarlo desprotegido ante un desastre natural o alguna otra eventualidad.

Los sismos ocurridos nos recordaron la fragilidad de la vida cotidiana y nos dejaron como lección darnos cuenta de lo vulnerables que somos ante la naturaleza. Si bien un fenómeno de esta índole no se puede predecir, sí podemos estar alertas y prepararnos para minimizar sus posibles consecuencias.

Cabe destacar que ante la ocurrencia de un evento catastrófico, el sector asegurador siempre se mantiene informado y en constante comunicación con autoridades de los tres niveles de Gobierno: federal, estatal y municipal. Busca además sumar esfuerzos para lograr la reparación, en el menor tiempo posible, de los daños económicos asegurados que pudieran causar los fenómenos naturales y así contribuir a la protección del patrimonio de las personas, las familias y las empresas.

Septiembre fue un mes que registró huracanes y movimientos de la tierra, lo que causó desafortunadamente pérdidas humanas y patrimoniales; antes que nada, frente a este panorama que tuvimos que enfrentar, queremos reafirmar que lamentamos profundamente lo ocurrido y nos solidarizamos con las familias de aquellos que resultaron afectados como consecuencia de estos fenómenos naturales.

Lo cierto es que, refiriéndonos a los sismos, si bien la información acerca de cómo actuar ante un evento de este tipo ha ido incrementándose, la prevención para cuidar el patrimonio que pudiera perderse por este fenómeno no ha crecido de igual manera.

Cabe recordar que el seguro de Terremoto cubre los daños materiales causados directamente a inmuebles por estos fenómenos, y que de manera adicional se puede contratar la póliza que ampare los contenidos del sitio.

Hay que destacar que los seguros que amparan daños producidos por terremoto no tienen como condicionante la intensidad de un sismo, ni un periodo para efectuar el reporte a la aseguradora.

En el caso del terremoto de 1985, se dañaron 60,000 construcciones, y sólo 10 por ciento estaba asegurado; en el caso de viviendas, sólo 3 por ciento contaba con una póliza.

Ante el evento ocurrido el 19 de septiembre de este año, y en nuestro firme compromiso de dar atención oportuna a nuestros asegurados, activamos el Plan de Atención de Catástrofes.

A través de esta acción concentramos nuestros esfuerzos en dar la mejor y más ágil atención, asesoría y apoyo a los afectados por el movimiento telúrico que contaban con un seguro. También brindamos información mediante un número 01-800 y realizamos una intensa campaña de difusión en medios masivos para poner a disposición de las personas asesoría y resolución de dudas.

Como parte de nuestro plan se instaló también un módulo de atención al público en la explanada de la oficina central del Registro Civil, en el Centro de Ciudad de México, y se orientó sobre el proceso para solicitar su indemnización y recuperar de la manera más pronta posible las pérdidas cubiertas que generaron los fenómenos naturales.

En nuestra participación de este año en la Semana Nacional de Educación Financiera (un espacio clave para potenciar el alcance de las acciones educativas que impulsan las instituciones financieras, el Gobierno y la sociedad civil), se destinó, de la misma manera, un módulo para aclarar dudas sobre el proceso de indemnización entre nuestros usuarios.

También trabajamos de la mano con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para otorgar facilidades a nuestros asegurados y de esta forma acelerar las indemnizaciones.

Con todo esto, podemos reiterar que contamos con un sector solvente, y que las compañías de seguros disponen de los recursos económicos suficientes para responder a los compromisos asumidos ante sus asegurados.

A junio de 2017 se cuenta con reservas técnicas de más de un billón de pesos, y también se tiene el respaldo de las reaseguradoras, tanto nacionales como internacionales.

Ante este panorama, es necesario que las personas conozcan y tengan este instrumento financiero que les permita transferir los daños ocasionados a las compañías aseguradoras y minimizar el impacto en la economía personal, familiar y social.

Confiamos en que cada día sean más las personas que utilicen el seguro como una medida de prevención de los diferentes riesgos a los que nos enfrentamos diariamente. No se debe esperar a que ocurra una tragedia para ser cautos con las decisiones financieras, ya que lo que se pone en riesgo es la estabilidad y el patrimonio.

Los desafíos no son pocos, pero algo es cierto; nuestro sector es cada vez más sólido, solvente y confiable, y hoy día está más y mejor preparado para hacer frente a sus obligaciones.

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