México vive hito en exploración petrolera

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En los próximos tres años, el país recibirá inversiones privadas por al menos 2,000 millones de dólares en trabajos de exploración superficial de hidrocarburos en el Golfo de México, gracias a que hasta el momento se han otorgado 22 autorizaciones de reconocimiento y exploración superficial (ARES) a 11 compañías globales que compartirán la información con la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la venderán a potenciales operadores interesados en el territorio mexicano.

Juan Carlos Zepeda, presidente de la CNH, explicó a El Economista que la información bidimensional que se obtenga acerca del subsuelo mexicano equivale a 60% de la recabada por Petróleos Mexicanos (Pemex) en los últimos 35 años, mientras que en términos de información tridimensional se recopilará casi 270% de lo que hasta ahora se conoce de los recursos prospectivos en aguas y tierras mexicanas.

El área conjunta a estudiarse hasta ahora supera los 5 millones de kilómetros cuadrados en tres dimensiones, ya que los estudios se superponen entre sí abarcando todo el Golfo de México y un espacio de Chicontepec.

“Este esquema se retomó de la práctica internacional ya tan conocida y probada entre los países petroleros. Para ponerlo en contexto, Brasil, en su apertura de 1997, duplicó en seis años el conocimiento que tenía acerca de sus recursos hidrocarburíferos”, aseguró.

La entrega de ARES estipulada en la reforma energética y aprobada por la CNH, a partir de enero, se basa en un esquema de prefondeo para estos trabajos. Es decir, los operadores interesados en un territorio le hacen saber a las empresas de servicios que realizan esta prospección que perciben potencial en un área y de antemano establecen compromisos económicos para que sea estudiada.

Los ARES se otorgan en varias modalidades: para sísmica en dos y tres dimensiones, reprocesamiento de información ya obtenida, estudios químicos y geofísicos. Se define como superficial porque no implica perforación de pozos, pues es una actividad previa que reduce los riesgos, ya que las perforaciones con un contrato o asignación petrolera pueden costar hasta 50 millones de dólares en pozos someros y hasta 150 millones de dólares en aguas profundas.

INDICADOR ADELANTADO

El hecho de que en nueve meses se han registrado 29 empresas exploradoras en el padrón ARES de la CNH indica que existe interés de los operadores en obtener mayor conocimiento del subsuelo mexicano, pues son éstos los que demandan los servicios y pagan por ellos.

“El que estén invirtiendo es un indicio de que en el mundo existe la percepción de que México hizo una reforma permanente para la industria petrolera. Éste es el mejor indicador adelantado de lo que veremos en el futuro: lo que tenemos por delante es una explosión de conocimiento y un crecimiento sin precedentes de la industria”, aseguró Juan Carlos Zepeda.

Las empresas proveedoras de los servicios de exploración superficial tienen un modelo de múltiples clientes; pueden vender su información a varias empresas a la vez, además de que los permisos de prospección no son exclusivos para un territorio, por lo que cualquiera que demuestre capacidades técnica para explorar puede hacerlo con un permiso de la CNH, el cual les permite reservar la información por 12 años, siempre y cuando la compartan con el regulador inmediatamente, para que el país aumente el conocimiento del subsuelo para futuras licitaciones.

Pocas firmas participan

Mínima presencia de México en exploración

De las 29 empresas registrada en el padrón de autorizaciones para reconocimiento y exploración superficial (ARES) de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), únicamente cinco son mexicanas, y de los 22 permisos otorgados hasta ahora, sólo uno se ubica en tierra, dentro de Chicontepec, por lo que el presidente de la CNH, Juan Carlos Zepeda, alertó sobre este rezago, ya que esta industria de servicios en tierra podría detonar un buen negocio para empresas mexicanas y es necesario mayor conocimiento de estas áreas, sobre todo para determinar los recursos no convencionales o shale del país.

Las firmas mexicanas inscritas en el padrón —ya que antes de recibir un permiso deben contar con este registro y constituirse con una razón social dentro del país para fines fiscales y de control de la información— son: el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Compañía Mexicana de Exploraciones (Comesa), Geo Estratos, Geoprocesados y Núñez y Asociados.

Estas firmas han logrado desarrollar la tecnología para ingresar en el negocio de servicios de exploración gracias a que Petróleos Mexicanos (Pemex) les ha brindado contratos para que realicen actividades para la estatal. De éstas destaca Comesa, que ya cuenta con tecnología 3D de amplio espectro o wide azimuth (WAZ), luego de elaborar exploración en aguas profundas para la estatal petrolera.

Sin embargo, la única firma que ha conseguido un permiso hasta el momento es Geoprocesados, que durante 20 meses levantará tanto sísmica 2D como 3D en 38,138 km2 bidimensionales dentro del sureste mexicano.

Por otra parte, sólo una empresa, Seismic Enterprises, con oficinas centrales en Texas, ha conseguido un permiso para levantar sísmica 2D en tierra, y será en un área de 18,577 km2 dentro de Chicontepec, el área con mayor potencial de hidrocarburos no convencionales del país.

 

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